Hay espacio para tus escritos de amor

Las puertas de Cartearte están abiertas para cuando quieras ver tus textos en nuestro blog y Redes Sociales. 😉 

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‘Exhumando memorias’, un poema de @casiquek

Valoramos las palabras que brotan a lo espontáneo, que se sueltan por la necesidad de entendimiento, de evaluación retrospectiva e incluso por liberación. Así fue escrito este poema de la periodista venezolana Karla Casique, amiga del equipo de Cartearte, quien se envalentonó a compartir 21 líneas sobre alguien que estuvo y ya no está. “¡Es mi primer poema, así que siempre será especial!”, afirma la comunicadora dedicada a medios impresos. La soledad habita en el texto, con una protagonista que acepta y se adapta a la realidad, con la mirada al frente, con la emoción y expectativa que suele acompañar un nuevo comienzo.

¡Enhorabuena por @casiquek! Ojalá este sea el primer poema de muchos más.

A continuación el texto:

Exhumando memorias
abracé tu desdicha
y aquella mirada turbia
que divisaba el miedo
sin la valentía tuya.

Exhumando memorias
removí la consciencia
libre de penas
sin hambre de dudas
sin la percepción tuya.

Exhumando memorias
hablé de la inextricable soledad
expectante y seductora
adictiva y acogedora
sin la presencia tuya.

Exhumando memorias
ahogué mi pasado sonriente
saludé efusiva mi futuro 
y le di mi mano al presente
Sin el eco de tu tristeza
Sin la palabra tuya.

@panparagea ofrece carta a su Romeo ignorado

Cuando se trata de esfuerzos en el nombre del amor, puede ser muy tenue la línea que divide la conquista del aburrimiento. Esa idea queda plasmada en la carta de Grace, estimada y recurrente colaboradora de Cartearte, quien ha decidido hablar sobre la experiencia de ser pretendida por alguien que no le gustaba, cuya identidad queda protegida con la inicial “H”. “Era terrible responderte cuando, por mensaje, decías que querías besarme”, confiesa la también autora del blog rapsodiabizarra.blogspot.com; soltando una metralla de descargas sobre el susodicho, quien exponía un discurso vacío y manifestaba un fetiche con los pies.

La carta es útil para todo caballero que tenga oídos sordos en el amor, para quienes insisten más de la cuenta. A veces las señales son más claras de lo que se cree. Cuando entre dos hay una conexión es evidente, tan evidente que obviar su ausencia es como tapar el sol con un dedo. No nos queda más que agradecer a Grace por este honesto ejercicio epistolar, donde se deja constancia de los amores que nunca fueron y nunca serán. 

A continuación la carta

Carta para ti, Romeo ignorado

Hola, H. te escribo porque el otro día iba trotando y te vi en la parada. Creo que tú también me viste pero, ni modo, ¿Qué podíamos hacer?

Primero que nada, te debo una disculpa. La forma en que “corté” todo tipo de comunicación contigo fue terrible y me avergüenzo de ello. Debes saber, empero, que no fui yo quien la escribió, mi mejor amiga lo hizo por mí  (a su manera) y te la envió sin siquiera consultarme.

H, has sido un verdadero caballero. Pero, yo no era la dama para ti.

Sí, teníamos mucho en común: ambos amamos los 80’s, el teatro, los idiomas y literatura. Pero, ¿acaso eso es suficiente para decir “te quiero”? O peor aún, “te amo”. No sé qué viste en mí. Quizá viste mucho más de lo que yo conozco, no descarto esa posibilidad, pero yo en ti no vi nada.

Siempre quisiste besarme, abrazarme y estar conmigo. Yo también quiero eso, quererme y toda esa psicología del amor propio. Era terrible responderte cuando, por mensaje, decías que querías besarme.

Estimado, no creas que el amor es correspondido siempre, pienso que no existe el equilibrio… alguien sufrirá más que otro, alguien llorará más y alguien se culpará más. Podría decir el lugar común “no eres tú, soy yo” pero es mentira, cariño. Sí eras tú.

Salimos unas cuantas veces… en mi afán de ser correcta, pretendí escucharte con atención (aun cuando lo que decías no tenía sentido), tus conversaciones sin fondo, tu mal gusto, hasta aguanté tus horrendos masajes, y tu fetiche por los pies pero, ¿sabes algo? Me gustaría saber qué cediste tú por mí. No es que sea perfecta, jamás. Pero, me lo hiciste creer por un buen tiempo.

¿Qué no te gustaba de mí? Olvídalo, sí podría decirte qué era lo que no te gustaba. A diferencia de ti, yo soy observadora y adoro escuchar y estudiar a la gente. Pero, eso de nada sirve ahora porque ya (digo yo) no estoy en tu mente.

Olvídame que yo lo hice hace rato, te escribí por mera casualidad y dudo mucho que lo leas.

PD: quizá sí me viste, pero tus ojos bizcos no me dejaron verlo con claridad.

@panparagea

Fragmento: Siempre intangible

Tenías esa rara capacidad de conectar con la superficialidad y la pedantería, como si la elección de tus novias fuese signada por el antagonismo de tu calidez humana. A veces me contabas de ellas, de las ilusiones y las frustraciones; aunque no soltabas tanto porque sabías lo mucho que me gustabas. Incluso tras varios años tampoco te explayas a hablar conmigo de tus amores, supongo que por memoria conductual, por respeto o consideración.

¿Cómo se recuerda a los amores que no fueron amores? Pues quién sabe, no es la clase de tema que quiero filosofar con nadie. El amor que nunca fue es un luto en solitario, inofensivo pero incómodo como una piedrita en el zapato. Es una nostalgia especulativa de la que mejor no se habla para evitar la pena… la propia y la que se puede transmitir a otros, con un aire de paranoia, cuando se añora lo que nunca se hizo tangible.