Hay espacio para tus escritos de amor

Las puertas de Cartearte están abiertas para cuando quieras ver tus textos en nuestro blog y Redes Sociales. 😉 

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Guatemala sin servicio de correo, sensible relato de @julioserrano

Guatemala se ha quedado sin servicio de correo, esperemos que no pase tanto antes de ser reestablecido. Por ahora la noticia es que la empresa privada El Correo de Guatemala S.A. suspendió operaciones esta semana, a raíz de no obtener una renovación de concesión con el Congreso de la República, algo que se esperaba desde 2014. Entre el contenido relacionado hemos encontrado una emotiva publicación del bloguero Julio Serrano Echeverría y reseñada en el portal www.plazapublica.com.gt, donde se ahonda en las repercusiones que tiene este capítulo para las personas que usan el correo tradicional como instrumento de envío de paquetes y afectos a quienes lejos están. Se acabaron las cartas de amor, es el título de la publicación que va más allá de datos contundentes (como el desempleo de 900 personas que trabajaban en 252 agencias, en una empresa que mutó de estatal a privada en 1998), hasta exponer la desesperanza de quienes se quedan con paquetes y cartas en mano, en una suerte de “limbo” de la contemporaneidad, donde la simple (y más económica) forma de envío se paraliza mientras las inquietudes y la vida siguen su curso.

A continuación el texto:

ya no tenemos nada que esperar

El correo de Guatemala cerró. Me parece increíble estar escribiendo esa oración. Ya da igual aquello de “a estas alturas del siglo XXI”, es obvio que el país se rige por otro tipo de temporalidad, hasta en el medioevo había correo, ¡¡¡cómo carajos se queda un país sin correo!!!!

No se me ocurre nada con qué compararlo, pero la sensación es esa, la del limbo. Todo aquello que estaba por venir, no vendrá. Todo aquello que tendría que encontrar su destino fuera tendrá que pagar muy caro para lograrlo. El mensaje es clarísimo: ya no tenemos nada qué esperar. Recuerdo un poema tristísimo de César Vallejo

“Se acabó el extraño, con quien, tarde
la noche, regresabas parla y parla.
Ya no habrá quien me aguarde,
dispuesto mi lugar, bueno lo malo.”

Esta vez no me interesan tanto las razones por las que sucedió tremendo descalabro, es que se sienta uno en la acera de la realidad nacional a ver los carros pasar, ya la desazón, en serio, cómo es posible que pase algo así. Se queda uno con la carta en la mano. “Con mi mejor amiga nos mandamos cartas por correo”, me dijo una niña que corría feliz por ahí con sus trenzas. Yo también lo presumiría. Por las cartas que guardo, por las que he mandado, por los libros que todavía vienen de vez en cuando, por las cartas de amor de los abuelos, y por los cientos de miles de necesitados de comunicarse, por todo eso estamos sentados con la carta en las manos, soplando un diente de león pensando “ya que se vaya todo a la mierda”.

Y claro, habrá quien diga, es solo una carta.
Sipués, como si solo fuera una carta.

@julioserrano

(II parte) El final del viaje

Si bien la relación comenzó a distancia, su desarrollo implicó que Andrea Sañudo Taborda se mudara de ciudad para estar con su “querido señor”, a quien en la segunda carta llama por su nombre: Diego. El tono discursivo acá es más directo, con el desencajo de la separación en medio de una escritura que parece castigar a quien escribe, en medio de verdades y la vulnerabilidad de querer a ultranza. Aparece la auto revisión, el inventario y la admiración, en medio de una densa tristeza que contagia al sentirse tan sincera. 

A continuación la carta:

Querido Diego, “dador del color”:

Escribo esta carta, a riesgo de morir de rabia por no recibir una respuesta, pero tenía la necesidad de escribir sobre vos y sobre mí… sobre el cielo, sobre tanta cosa triste que he leído estos días… no sé pero quería escribirte. 

Conversando con F me dijo: “no puedes dejar que el miedo te convierta en una imbécil” y lo decía porque siempre le apunto a lo fácil. Pero vos, vos representás salir de mi zona de confort y eso para mí es un reto que emocionalmente no creo que pueda asumir, especialmente porque vamos a fallar y habrán corazones rotos, lágrimas y recolecciones de letras para componer corazones.

De F me gusta –y la razón que me hacía amarlo- era que veía a través de mí: no veía un cuerpo sino un alma llena de complejidades y de rotos, de ausencias y de silencios ensordecedores y aun así decidió amarme y yo en realidad pensé que siempre iba a querer eso, alguien que no me viera y me amara, en silencio, en calma y sin turbaciones, alguien de diálogos extensos con emociones claras y sin sobresaltos que sobrepasen dos o tres lágrimas, alguien que es igual a mí…

Con vos, no me pasa eso. Vos sos todo menos alguien sin sobresaltos, vos hablas de tus emociones complejizando todo, escucharte es como escuchar a Dvorjak, leerte es como renovar la fe en que la escritura honesta es todo lo que necesita el mundo y escucharte es simplemente llenarme el corazón de carcajadas –no sonrisas, carcajadas- de esas que sólo me sacan los niños.

Pero vos me das miedo, me das terror.

Y siempre que pienso en por qué me da tanto temor es que creo que vos a diferencia de muchos hombres has hecho algo que no consideraba posible y era verme –verme sin verme, lo que es aún más desconcertante-. Haz logrado acercarte a mí más que muchos y pelar capitas más cercanas a mí corazón cada vez más y eso me descompone, me descompone un poco sentirme tan vulnerable.

De vos amo además de la sonoridad de tu voz, que eres un ser de fe. Yo hace mucho no conocía a alguien tan optimista, tan esperanzado en la capacidad del amor para lograr transformaciones, en las personas y en la vida.

Recuerdo  mucho que cuando te conocí nunca imaginé que iba a sentir tantas cosas por vos, nunca pensé que me iban a dar ganas de irme para una ciudad a construir algo con alguien que no conocía, nunca pensé tampoco que iba a enamorarme en dos meses de alguien tan diferente a mí…

Diego, estoy sola, escribía Frida en su diario.

Diego, estoy sola te digo hoy. Estoy sola sin ti.

Ps. Estoy tan ocupada no siendo “etérea” que en realidad no es que sea inalcanzable es que simplemente me encargo de alejar a todo aquel que quiere tenerme a su lado y abrazarme.

(Hace mucho no escribía algo que me doliera tanto)

 A.

Para conocer más de la autora: diariodeunacaminata.tumblr.com/

Una de las 99 cartas que @MujerCitadina escribió y no entregó

Si una carta de amor reúne íntimas verdades de quien la escribe y es motivo de dicha para quien la recibe, ¿cuántas verdades y dicha puede haber en 99 cartas? Esa pregunta surgió entre el equipo de Cartearte cuando encontramos la publicación en lote de misivas que escribió la bloguera peruana Estrella Gonzales Ulloa, responsable del portal mujercitadina.blogspot.pe; quien dedica 99 cartas a su, lastimosamente, actual ex novio. Lo que más nos sorprendió es que no le ha entregado las cartas al destinatario, de nombre Oscar, por lo cual decidió compartirlas en redes sociales para dejar respirar sus verdades. Así dimos con ella y le pedimos que escogiera una de las cartas que más le gustara, enviándonos la número 68, donde se aborda el pesar de no poder estar con esa persona que le hizo sentir tanto. “Es necesario decirte que confío plenamente en la casualidad tan linda de haberte conocido. Que por más que no hablamos, nunca intentaré olvidarte y aunque lo hago, sé que no lo voy a conseguir”.

Para leer todas las cartas pulse aquí.

A continuación la carta elegida por Estrella para Cartearte:

CARTA 68

Querido Oscar

Amor de mi vida

Disculpa por escribirte de ese modo pero aún lo sigues siendo.

Estas semanas sin verte para mí han parecido años, he querido buscarte pero ya no sé si sea necesario.

Cada vez que me preguntan: ¿Qué es lo mejor que te ha pasado?, tu imagen aparece en mi mente.

Es necesario decirte que confío plenamente en la casualidad tan linda de haberte conocido. Que por más que no hablamos, nunca intentaré olvidarte y aunque lo hago, sé que no lo voy a conseguir.

Me gustaba mucho verte distraído, me gustaban tus labios y ese lunar de carne insoportable; no entiendo por qué, no logro encontrar la razón para pensarte, lo que siento aún duele.

Te extraño, lo hago sin poder evitarlo y nada es peor que extrañar solo a alguien, nada es peor que saber que solo a mí me da ataques de verte, abrazarte, sentirte.

He tenido ataques de verte aunque sea de lejos, sin que lo notes, tanto te quiero besar que hasta me duelen los labios y que tus manos sientan cada parte de mi cuerpo.

He caminado por horas, he querido desaparecer entre la gente.

Te he llorado hasta quedarme dormida, es que extraño tus besos de buenas noches y hasta tu respiración cerca de mi nuca.

No puedo colmar algo que me hace falta y no te extraño cuando estoy sola, te extraño cuando estoy rodeada de muchas personas; y extraño más a la persona que soy cuando estoy contigo.

Yo te amo, incluso negándolo, no pediré que regreses aunque ganas no me faltan pero no lo haré, hay cosas que deben nacer de uno, como permanecer, querer permanecer y aunque no vuelva a mirarte a los ojos, aunque no escuche tu voz, aunque ya no seas parte de mi vida, aunque estés lejos, yo te amo y te amo de verdad, incluso sin saber amar, incluso con lo complicada que soy, incluso sin pedirte nada a cambio.

@MujerCitadina

 

No pudimos evitar acompañar esa historia con esta canción:

Mujercitadina

Un ave que aprendió a volar

Valiéndose de una alegoría de la naturaleza, de un ave que aprende a volar, esta carteadora parece claudicar ante un amor desgastado en la distancia e invita a pasar página a su destinatario. Las líneas funcionan como inventario, como revisión y reconocimiento de errores, también como una aleccionadora seguidilla de ideas para valorar la vida, el aquí y el ahora. “Disfruta la sencillez de un atardecer, de una buena taza de café, del olor de la tierra mojada por la lluvia, del calor de tus seres queridos…”, expresa Janeth Castillo, autora de la carta y lectora de Cartearte, ahora en condición de colaboradora. En su esfuerzo invita al destinatario a que piense en incentivos para vivir, incluso le invita a buscar una nueva pareja, porque ella alzó vuelo hace algún tiempo y él, hasta el momento, no insinúa abrir sus alas.

A continuación la carta:

Muchas veces nos frenamos en dar pasos significativos en nuestra vida. Quizá existan muchas razones, entre éstas miedo a lo desconocido, al qué dirán y luego pensar… Quizá no hicimos todo lo posible por llegar a ese sueño y bajamos los brazos y nos sentimos mal y nos aislamos. Construimos muros inmensos, subimos a lo alto de la torre de marfil del castillo mirando desde arriba, intentando que no nos duela y hasta darnos por vencidos. La vida a veces te regala experiencias, muchas te van a gustar, otras no tanto…

Hoy es un buen día para empezar, para decidirte a ser simplemente feliz. Disfruta la sencillez de un atardecer, de una buena taza de café, del olor de la tierra mojada por la lluvia, del calor de tus seres queridos, del recordar los que ya no están, te acompañan desde otro sitio, disfrútalos, fortalece tu alma y corazón. Ante las adversidades abre las alas.

¿Qué esperas? Empieza a volar Ya, desde este momento, en busca de tus sueños, en busca de tu mejor presente  y anhelos, que llevas dentro de tu corazón. ¿Qué te detiene? ¿Cuántas veces quisiste intentarlo de nuevo? ¿Cuántas veces deseaste algo que no puedo ser? O tener alguien a tu lado que por razones que no comprendes no está, que hubo baches en el camino… ¿Acaso no te han hecho más sabio?, que ya no eres tan joven para empezar un nuevo sueño. ¿Y qué? Si te han lastimado, atrévete a confiar de nuevo. ¡Arriésgate! Busca dentro de ti las claves de la oportunidad que esperas, solo tú puedes hacerlo.

Luego disfruta las mañanas, haz uso de la alegría y la esperanza diariamente, date esa nueva oportunidad que inicia con el día. Piensa en la el mar cada día, mueve sus olas en el Sol, no deja de brillar… En el atardecer pinta hermoso crepúsculo para despedirse de ti.

La felicidad son pedacitos brindados por la vida. Está en cada uno apreciarlos, ser más detallistas a pesar de nuestras quejas diarias, de nuestras adicciones a las redes sociales más que a las personas. Así que aprendí a volar, aunque a veces me lastime las alas y tarden en sanar, pero no dejaré nunca de volar, ¿y tú?

P.D: El tipo de vuelo depende del ave, no todas son iguales, pero lo cierto es que siguen unos patrones determinados para ganarle la batalla a la gravedad y poder volar.

Ave aprendiz.