Sobre Kurt Cobain: “¿Cómo carajo se logra la felicidad entonces?”

Aquí está El Relámpago, el mismo de 14 de febrero… mis babuchas y 22 años sin la dalina Mónica Santa María. Esta vez viene a rendir tributo a una de las figuras de la música contemporánea más  influyentes y complejas, voz líder de la extinta banda Nirvana, Kurt Cobain (1967-1994). El 5 de abril se cumplieron 22 años del suicidio de quien es recordado como el rostro de la movida grunge, responsable de un sonido distorsionado, obstinado y depresivo que enganchó con el sentir de millones de occidentales que vinieron al mundo más o menos entre 1967 y 1980. También es abanderado honorario de lo que ha sido descrito como la Generación X, un importante segmento de jóvenes que sentía rechazo por los estándares de la sociedad de consumo que les tocó vivir, en la posguerra, con el libreto de una vida que les resultaba falsa. “Se le fue la vida de las manos: qué fácil decirlo, difícil comprenderlo. Cómo delegar tantas emociones en semejante ser hastiado de ellas”, se pregunta El Relampago, quien ahora apela al músico para filosofar sobre aspectos como felicidad, compromiso, tribulación y liberación.

A continuación el texto:

1994

Se le fue la vida de las manos: qué fácil decirlo, difícil comprenderlo

Cómo delegar tantas emociones en semejante ser hastiado de ellas,

Distorsionados acordes de guitarra, intentando drenar tanto desagrado

en seis cuerdas que bastante veces se rompieron,

 creyendo muchos que era un espectáculo

y no un maldito grito, luchando en vano contra un mundo traidor…

 

Solos de guitarra aturdiendo tu cabeza llena de una quincalla de ideas necias

¿Cómo carajo se logra la felicidad entonces?,

si se hace lo que se ama y todo está a tus pies.

Aunque de tanto hacer lo que supuestamente amas, más rápido lo vas a odiar

 

Cómo escapar de semejante compromiso ¿con la vida? ¿con tus seguidores?

un compromiso con un sujeto que siempre te mira de reojo,

extrañado por lo que haces, decepcionado de lo que eres…

un sujeto que lo podías ver en el reflejo… ubicado siempre en el fondo del espejo

 

Todo empieza a ser lo mismo… una y otra vez

Bien lo dijiste: “echo de menos la comodidad de estar triste”

 

Por tan buenos pogos… por tanto… Gracias Kurt!

El Relámpago

Gianluigi Buffon dedica carta de amor a la portería que defiende

Es novedad en las páginas de noticias deportivas, de información general y curiosidades, la carta de amor que el arquero de la selección de Italia y Juventus, Gianluigi Buffon (38 años), escribió a la portería que durante más de 25 años ha defendido en los mejores escenarios del balompié. La misiva pone en manifiesto una cualidad de escritura que no le conocíamos al prolífico guardameta, campeón del Mundo en Alemania 2006, tras adjudicarse el pasado fin de semana el record de más tiempo sin recibir goles en el Calcio de Italia, al llegar a los 973 minutos, desplazando la marca de Sebastiano Rossi con el AC Milan en la temporada 1993-1994. El insigne #1 de la ‘Vecchia Signora’ manifestó su alegría a fanáticos y amigos por Redes Sociales y reseñó este homenaje de letras a su compañera de inolvidables victorias y amargas derrotas: La portería.

A continuación la carta:

Tenía 12 años cuando te di la espalda. Renegué de mi pasado para asegurar tu futuro. Una decisión de corazón. Una decisión de instinto. El mismo día que dejé de mirarte a la cara, sin embargo empecé a amarte. A protegerte. A ser tu primer y último instrumento de defensa. Me prometí a mí mismo hacer todo lo posible para no cruzarme con tu mirada. O para hacerlo lo menos posible.

Pero cada ocasión fue un sufrimiento, debía darme la vuelta para entender que te había desilusionado. Todavía. Todavía. Una vez más.

Siempre hemos sido opuestos y complementarios, como la Luna y el Sol. Condenados a vivir uno al lado del otro, pero sin acariciarnos. Compañeros de vida a quienes se niega el contacto.

Hace más de 25 años hice mis votos: juré protegerte y guardarte. He sido el escudo contra tus enemigos. Siempre he pensado en tu bien, anteponiéndolo al mío. Y todas las veces que me he girado a mirarte intenté sostener tu decepción con la cabeza alta pero sintiéndome en parte culpable.

Tenía 12 años cuando le di la espalda a la portería. Y continuaré haciéndolo. Mientras las piernas, la cabeza y el corazón aguanten.

El amor no correspondido de Charlote Brontë

Quien haya vivido al pulso de un amor no correspondido tiene una idea de lo que sintió la novelista inglesa Charlote Brontë (1816-1855), aunque no todos tienen la capacidad de describirlo como ella y no todas las cartas de amor se hacen públicas. Esta escritora, considerada una de las más influyentes novelistas románticas, vivió en carne propia el desamor y el desespero. Por años estuvo enamorada de un profesor belga, casado, con cinco hijos y quien además no le correspondía.

El portal electrónico www.libropatas.com/ reseña un artículo llamado ‘Cartas de amor de Charlote Brontë’, en el que se narra que tanto ella como su hermana fueron a Bruselas (Bélgica) a eso de los 20 años para estudiar en el internado femenino de Pensionnat Heger, donde a cambio de clases de inglés y música (que daban, respectivamente, Charlotte y Emily) podían asistir al resto de las clases.

El lugar estaba dirigido por la señora Zoë Heger y su marido, Constantin, que era también el profesor de literatura francesa y quien sirvió de clara inspiración para el serio profesor Paul Emanuel en la novela ‘Villette‘.

A continuación fragmentos del artículo:

Pero además Charlotte se enamoró locamente de él, a pesar de que no tenía ninguna posibilidad y estaba siempre bajo la atenta mirada de su mujer. Incluso cuando dejó Bruselas y volvió a Inglaterra, seguía siendo incapaz de olvidarse de él. Por eso le escribía cartas, al principio, varias a la semana, y después, a petición de la señora Heger, solo una cada seis meses.

La mayoría de esas cartas se perdieron. Solo cuatro han llegado hasta nosotros y no sin dificultad. Están recosidas, y se cree que Constantin las tiró a la papelera, y fue su mujer quien las buscó allí, recompuso los pedazos y las volvió a coser. Están escritas en francés, un idioma que, según ella, “es el más preciado para mi porque me recuerda a usted -amo el francés en su honor con todo mi corazón y mi alma”.

M20Heger“… Le digo francamente que he intentado olvidarle durante estos meses, porque el recuerdo de una persona a quien uno no cree que pueda volver a ver de nuevo y a quien, sin embargo, se tiene en gran estima, atormenta demasiado la mente; y cuando uno ha sufrido ese tipo de ansiedad durante un año o dos, está dispuestoa hacer cualquier cosa para reencontrar la paz. Yo lo he intentado todo; he buscado ocupaciones; me he negado a mí misma por completo el placer de hablar de usted, ni siquiera a Emily; pero no he sido capaz de superar ni mis pesares ni mi impaciencia. Lo cual, de hecho, es humillante: ser incapaz de controlar los propios pensamientos, ser esclava de un pesar, de un recuerdo, la esclava de una idea fija y dominante que gobierna despóticamente la mente. ¿Por qué no puedo recibir tanta amistad de usted, como usted de mí, ni más ni menos? Entonces estaría tranquila, tan libre que podría mantenerme en silencio durante diez años sin esfuerzo”.

Y no ahorra palabras en la descripción de su inquietud, porque ya se sabe que todas las cartas de amor son ridículas: “Prohibirme que le escriba, negarse a responderme, sería arrancarme de mí mi única alegría en la tierra, privarme de mi último privilegio -un privilegio al que nunca consentiré en renunciar voluntariamente-. Créame, maestro, escribiéndome hace una buena acción. En tanto que creo que usted está complacido conmigo, en tanto que tengo esperanzas de recibir noticias suyas, puedo descansar y no sentirme muy desdichada. Pero cuando un silencio prolongado y tenebroso parece amenazarme con el alejamiento de mi maestro, cuando día tras día espero una carta, y cuando día tras día solo llega la desilusión para sumirme en una tristeza abrumadora, y la dulce alegría de ver su escritura y leer su consejo huye de mí como una visión vana, entonces me reclama la fiebre, pierdo el apetito y el sueño y languidezco”.

La falta de amor causó estragos en ella: “Me digo a mí misma, lo que le diría a otra persona en un caso así: “Tienes que resignarte, y sobre todo, no angustiarte por una desgracia que no has merecido”. Hice todo lo posible por no llorar ni quejarme, pero cuando uno no se queja, y se domina a sí mismo con la fuerza de un tirano – las facultades se levantan en rebelión – y uno paga por esa calma exterior  una lucha interna casi insoportable. Día y noche sin encontrar descanso ni paz, si duermo me atormentan los sueños en los que le veo siempre grave, siempre taciturno y enojado conmigo . Perdóneme entonces señor si tomo la decisión de escribirle de nuevo, ¿cómo puedo soportar  mi vida si no hago un esfuerzo para aliviar mi sufrimiento?”

Anaïs Nin y Henry Miller se amaban y eran libres al mismo tiempo

Ambos apasionados de la vida, de las letras y unidos por la virtud de comprender sus inquietudes, sus diferencias, sin importar que cada uno estuviese casado. Ellos son Anaïs Nin y Henry Miller, amantes que sostuvieron una desprendida relación, entre ellos y muchos más, cuyos testimonios quedaron inmortalizados en cartas y diarios. Su particular relación la resumió Miller, casi poéticamente, en una frase: “Es hermoso amar y ser libre al mismo tiempo…”.

Nacida en Francia y nacionalizada estadounidense, la escritora Anaïs Nin (1903-1977) se casó a los 19 de edad con un banquero llamado Hugh Guiler. Luego en 1947, y sin divorciarse de Guiler, se casó con el actor Rupert Pole; quien la motivó a publicar los diarios que escribió por años y resumían su vida sentimental. Esos relatos incluían una idealizada e incestuosa relación con su padre, así como la relación que vivió con el también escritor Henry Miller (1891-1980) y su esposa June, quien era bisexual y también su amante.

A continuación compartimos unos fragmentos: 

El 21 de marzo de 1932, Miller escribió a su amante:

“Anaïs: Lo único que te puedo decir es que estoy loco por ti. (…) Quiero decir que jamás pude ser totalmente leal, no está en mí eso. Me gustan demasiado las mujeres, o la vida; lo que esto sea, no lo sé. Pero ríete, Anäis, me gusta oírte reír. Eres la única mujer que ha tenido una sensación de alegría, una prudente tolerancia; ya no pareces incitarme a que te traicione. Te quiero por eso. ¿Cuál es la causa de que hagas eso? ¿el amor? Oh, es hermoso amar y ser libre al mismo tiempo (…)”

Meses después Nin escribió en su diario:

“Henry se ha planteado si debe o no dejar a June. Conmigo se siente entero, y sabe que lo he amado mejor. De noche permanecemos despiertos en la cama hablando de esto, pero yo sé que no puede y no debe pensar en abandonar a June, su pasión. Yo, en su lugar, no la dejaría. June y yo no nos anulamos la una a la otra; nos complementamos. Henry nos necesita a las dos. June es el estimulante y yo el refugio. Con June conoce el desespero y conmigo la armonía. Todo esto se lo digo mientras lo abrazo firmemente”.

Elizabeth Taylor y Richard Burton… líneas de una pareja de leyenda

Una pareja de leyenda, inmortalizada en el celuloide y en las letras, también un par de almas salvajes, de excesos en lujos y vicios. Son Elizabeth Taylor y Richard Burton, protagonistas del film ‘Cleopatra’ (1963); quienes aun estando cada uno casado terminaron sus matrimonios para emprender el de ellos. Lo hicieron dos veces y se divorciaron dos más. Pese a no seguir juntos, y tener numerosas parejas, su amor nunca cesó.  A los seguidores de Cartearte les compartimos primero una carta escrita por Taylor y fechada el 15 de marzo de 1974, al cumplirse 10 años de su boda con Burton y a poco del primer divorcio. Más abajo hay un fragmento de Burton, donde confiesa que ‘Liz’ era “bella hasta extremos que superan los sueños de la pornografía”.  

 

“Querido (todavía) marido.

Me gustaría hablarte de mi amor por ti, del miedo y la delicia, del puro placer animal que siento por ti (y contigo); de los celos, del orgullo y de la ira que me despiertas a veces. Pero, sobre todo, quiero hablarte de todo el amor que te tengo y del que tú puedas darme -deseo escribir sobre ello, pero no puedo-. Sólo puedo hervir y burbujear y espero que entiendas cómo verdaderamente me siento. De todas formas, te deseo. Tu (todavía) esposa.

P.D. Amor, no permitas que nunca más demos por hecha nuestra pareja. Qué te parece esto: ¡10 años!”.

Ese mismo año, Taylor y Burton se divorciaron, aunque volvieron a casarse al año siguiente para separarse en 1976.

 El libro ‘El amor y la furia’ (Lumen) revelaría los sentimientos que plasmó el actor en su diario: “Es una amante que te vuelve loco, es tímida, ingeniosa, no se deja engañar, es una actriz brillante, bella hasta extremos que superan los sueños de la pornografía, puede ser arrogante y obstinada, es clemente y cariñosa… tolera mis imposibilidades y borracheras, es un dolor de estómago cuando estoy lejos de ella, ¡y me quiere! Y yo la querré hasta que me muera”.

 Burton murió en 1984 y Taylor en 2011.