Cartas y cuatro canciones de un amor dividido por el Muro de Berlín

Él de Estados Unidos y ella de Alemania. Robert Bans y Julia Braun, dos nombres, una pareja, de la que por ahora solo queda rastro en letras. Cartas de amor y un casete con cuatro canciones, autoría de Robert, fueron encontrados a principio de 2016 bajo el piso de una antigua buhardilla de Berlín. Es así como sale a la luz este amor en tiempos del Muro y cuyos documentos más recientes datan de 1975.  

Sorprendente historia de un amor truncado. Robert, de quien se presume según las cartas fue periodista estadounidense (también pudo ser un espía, aunque no hay documentos de su existencia); demuestra su preocupación por la división de la capital alemana en sus zonas Este (República Democrática Alemana) y Oeste (República Federal Alemana).

“Querida Julia. Te escribo estas líneas después de conocer las últimas noticias acerca de la situación política en Berlín Este. La vida parece estar poniéndose más y más difícil por allí. ¿Cómo van los suministros de comida en la zona? Espero que puedas mantener los contactos que dan alimentos a ti y a tu familia…”.

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En las misivas Robert le cuenta a Julia de su trabajo en Berlín Oeste, detallando que estuvo cubriendo información internacional y que estaba muy enterado de lo que ocurría del otro lado del Muro. “Mi mayor deseo es poder estar allí contigo para apoyarte.

Sobre las canciones

El portal informativo de ABC ofrece una extensa nota sobre el hallazgo musical de la cinta de Bans. “Grabada un mes antes del envío de la última carta, contiene cuatro canciones registradas en estudio profesional y con banda de acompañamiento en las que puede identificarse a un cantautor soberbio, de voz penetrante y cercana y con un formidable don para la composición. Demasiado bueno para no haber trascendido”, detalla la noticia de ABC.

Sobre el material se hizo un trabajo de limpieza y masterización, además de un proceso de verificación, que no arrojó resultados sobre Bans. “Por su concepción musical, los temas suponen una anomalía cronológica en la evolución estilística de los «songwriters» anglosajones”, expone la nota.

“Casi se podría decir aquello de «suena muy noventas». Reconfirmada su autenticidad al tener acceso a los audios originales, completamente vetustos y desgastados, llega el siguiente paso: localizar esos temas a través de identificadores como Shazam, y buceando hasta la extenuación en Internet. Nada de nada”.

Para escuchar las cuatro canciones hacer clic aquí.

Leonard Cohen despide a su Marianne a través de una carta

El ilustre intérprete y poeta canadiense Leonard Cohen, compositor de famosas y versionadas canciones de la cultura pop como Hallelujah y Everybody knows; despidió con una carta al amor de su juventud Marianne Ilhen, de nacionalidad noruega y quien fue la musa de su tema So long Marianne.

A sus 81 años, Marianne se despidió de este mundo en un hospital de Oslo y solo algunas semanas después de ser diagnosticada con leucemia. Cuando el intérprete se enteró de la recaída de la mujer que conoció hace casi seis décadas en la isla griega de Hidra, frente al mar Egeo, envió una carta que parafraseada planteaba lo siguiente:

“Bien, Marianne, hemos llegado a este tiempo en que somos tan viejos que nuestros cuerpos se caen a pedazos; pienso que te seguiré muy pronto. Que sepas que estoy tan cerca de ti que, si extiendes tu mano, creo que podrás tocar la mía. Ya sabes que siempre te he amado por tu belleza y tu sabiduría pero no necesito extenderme sobre eso ya que tú lo sabes todo. Solo quiero desearte un buen viaje. Adiós, vieja amiga. Todo el amor, te veré por el camino.”

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Aunque no estuvo a su lado, Marianne recibió la carta y la pudo leer en plena consciencia, así lo explicó el realizador noruego Jan Christian Mollestad que la acompañó hasta el final.

En Hidra (lugar que acogió una comunidad internacional de artistas y bohemios en la década del 60) Marianne fue abandonada por su esposo, el escritor Axel Jensen, con quien tuvo un hijo. De esa ruptura surgió el acercamiento con Cohen, que derivó en una relación de siete años, con altibajos y llevada por temporadas a Montreal y Nueva York.

Con la noruega a su lado Cohen vivió la evolución de sus destrezas creativas, que en un principio se decantaban por la poesía y luego se abrió camino en la música. El cantante alguna vez dijo que Marianne era la mujer era la mujer más hermosa que había conocido en su vida, que era perfecta.

@tobiaselalienigena regala serenata ilustrada por el cumpleaños de @LaLauraGuevara

Para Cartearte la siguiente carta es una rareza memorable. Se trata de la expresión gráfica y escrita de un un alienígena llamado Tobías, quien quiso demostrar su admiración artística por la cantautora venezolana Laura Guevara, con un diseño y texto que hemos resumido con el nombre de “serenata ilustrada”. Para nosotros es un honor participar en esta demostración afectiva, porque se envía desde y para nuestra tierra: Venezuela. Puede que Laura Guevara tenga un nutrido y creciente grupo de seguidores, pero estamos seguros de que no hay otro de color verde que le cante ‘Las mañanitas’ a propósito de sus 30 años de vida. Esperamos que sea de su agrado.   

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Domingo 31 de julio de 2016

Sobrevolando Venezuela he llegado hasta aquí, para traerte esta serenata ilustrada que es intangible y al mismo tiempo es real. Sí, es real, en algún lugar, en la mente de alguien, donde un alienígena verde juega a dominar las seis cuerdas de una guitarra para entonar ‘Las mañanitas’ y felicitarte por tu cumpleaños.

Soy Tobías y esto es para ti, Laura Guevara, la mujer que es inspiración, cantautora que se rodea de flores para hacer música multicolor. Por ahí me contaron que si un humano escucha música, eso nada tiene que ver con el color… Sin embargo para mí tu música es cromática, también un montón de alegría, algo aún más complejo si te confieso que no tengo oídos (es cierto, cuesta aceptarlo pero no soy tan perfecto como todos me ven).

Vengo a ti, sin que me esperes, a lo espontáneo, como ‘El constructor’, como el que ofrece lo que mejor sabe hacer. Así como lo hacen los cantantes, los artistas o cualquier mente creativa que convierte una destreza en gesto de admiración. Eso explica por qué esta serenata es ilustrada, no se escucha, pues la destreza de mi mano creadora es hacer dibujos y garabatos.

Sé muy bien que no soy el único que se enloquece con el color de tu voz, ni con tu cabellera incendiada, mucho menos con tus ojos color misterio que algunos etiquetan de verde y que para mí son color miel. Ay de mí y de lo que veo en ti… Imagino que esto no lo ha sentido otro alienígena en toda Venezuela. La verdad es que en mi planeta no estamos acostumbrados a este tipo de belleza.

Sobrevolando Venezuela he llegado hasta aquí, a este lugar de fantasía que parece sacado de la película Shrek, con el imponente Ávila de fondo y el obelisco barquisimetano incorporado. Vengo convencido de que este gesto vale la pena si va destinado a una persona que es inspiración, que transmite optimismo y esperanza, que impregna de algo que no se puede medir por lo que vale; aunque reconforta en el espíritu de una manera que va más allá de mi alienígena comprensión.

Sigue cantando Laura, pintando de colores con tu voz. En la distancia y en esta ilustración, para ti, mi más sincera felicitación. ¡Feliz cumpleaños!

PD: Mi mano creadora, asomada en la esquina y con barba, quiso hacer un diseño que sea un poema para ti.

Tobías.

‘Días de junio’ de Yordano, una canción que pudo ser una carta de amor

¿Por qué compartimos una canción en un blog de cartas de amor? Primero, porque relata una historia contextualizada en el mes de junio (la referencia temporal es sobreentendida). Segundo, porque es una de las canciones más parecidas a una carta de amor que hemos escuchado. Y tercero, aunque no por ello menos importante, porque su compositor e intérprete es uno de los referentes musicales más importantes de Venezuela (tierra de Cartearte), con más de 30 años de carrera y una prolífica discografía de temas dedicados al amor. Su nombre es Yordano y el tema es ‘Días de junio’

Incluido en la placa ‘Jugando conmigo’ (1986), ‘Días de junio’ relata una historia impregnada de romanticismo poético y casi heroico, con el aire de terquedad que invade a los que sienten el amor con desespero, con la determinación que lleva a mover cielo y tierra por su causa.

Un sujeto evalúa en retrospectiva una relación amorosa, en la que transmite su manera de admirar a una chica, casi a ultranza, a quien tiernamente llama “princesa”. Por ella está dispuesto a dar todo; aunque reconoce que ese todo se reduce a entregarse a sí mismo.

Tras soltar algunas ideas sobre temores y grandes intenciones, siempre hablando de la continuidad, este sujeto declara contundentemente su resolución a todas las inquietudes: “Yo no me voy, yo me quedo aquí… Yo me quedo a velar tu descanso princesa de mi corazón”.

Así es como todo lo anterior cobra forma con la narrativa precisa de su afortunado, y complicado, primer encuentro. Literalmente queda expresado que ella tenía novio y el sujeto apostó a seguir sus instintos, cortejándola y justificándose con la rebuscada interpretación del código de caballeros, aún practicado por algunos, en el cual no se pretende la novia de un amigo: “Y como tu novio no era mi amigo, yo no me eché para atrás”.

Es decir, si lo que hacía estaba mal, pues no estaba tan mal.

Su logro, su conquista, se refleja como la desesperada entrada en un lugar (¿será al corazón de la chica?), del cual cerró la puerta para que nadie lo saque de allí. “y tendrían que matarme para quitarme el tesoro de verte vivir…”.

El “yo no me voy, yo me quedo aquí” es muy enfático, pese a que solo se escucha en dos ocasiones. Luego confiesa que se queda a velar su descanso, asumiendo un rol protector y por el tiempo que les queda, sin saber ciertamente de cuánto se puede tratar.

La ternura de la letra, casi inocente, aunada a la emotividad del intérprete, maravilla por el rasgo incondicional de la historia que plantea.

Dedicamos esta canción a los que se enamoraron en un mes de junio, también a los que se están enamorando o se van a enamorar.

Letra:

Con la brisa de la tarde

Vuelvo a entrar en ese instante

De palabras que se escapan

De momentos que se abrazan

Y por el balcón se lanzan

Como días de junio al azar 

 

Yo no te daré la luna

Tú sabrás cómo alcanzarla 

Mientras creces yo te enseño

No tengas miedo no soy tu dueño

Sé muy bien por qué lo digo

Solo puedo darte lo que soy 

 

Y olvidé que tu cuerpo era

Un jardín sin fronteras

Y además era un día de mucho sol

Y esta vez no vamos a dejar se lo lleve

Y aunque el miedo este ahí le sabremos ganar

Y tendría que quedarme ciego

Para no verte más

Yo no me voy

Yo me quedo aquí… 

Yo me quedo a velar tu descanso princesa de mi corazón

Fue en una tarde de un día cualquiera cuando te conocí

Y por tu mirada y la forma que hablabas supe que no eras feliz

Y como tu novio no era mi amigo yo no me eché para atrás

Y en una estampida casi pierdo la vida, tenías que ser para mí

 

A la carrera, rompiendo barreras, sin pedir permiso entré

Cerré la puerta, boté la llave y ahora nadie me saca de aquí

Y tendrían que matarme para quitarme el tesoro de verte vivir

Yo no me voy, yo me quedo aquí… 

Yo me quedo a velar tu descanso princesa de mi corazón

Por el tiempo que nos queda

Por el tiempo que nos queda

Por el tiempo que nos queda 

Por el tiempo que nos queda

El “crush” que @panparagea vive como un cortometraje

Tributo a la combustión espontánea de sentimientos, a la admiración que trasciende la razón, a la fijación y al secuestro de los pensamientos. Con gusto compartimos la carta de Grace, escritora del blog rapsodiabizarra.blogspot.com  y amiga colaboradora de Cartearte, quien dedica cautivadoras líneas al chico que resume en una palabra como su “crush” (enamoramiento repentino o flechazo), alguien que despierta tal atracción que le hace sentir la realidad en cámara lenta, como si esos breves instantes de cruzarse se registraran en un cortometraje de la memoria. Lo ha visto muchas veces y solo conversaron una vez, razón por la cual ella apuesta a la idea de ser víctima del amor o de un hechizo. “De cerca me gustas más. De cerca puedo casi oír tu voz, perderme en tu risa. De cerca huelo tu perfume, de cerca veo tus pecas, tus lunares y tus manos…”. Interesante relato con aire de crónica nos entrega la autora, en un contexto universitario y con soundtrack incluido para armonizar la narrativa. Felicidades a Grace que puede sentir algo así y escribirlo, una embriaguez sin alcohol, un derroche de locura al portador, algo que no pasa todos los días.

A continuación la carta:

Hola, extraño.

Te vi, hablamos, y ahí supe que eras perfecto para mí.

-Suena Loved tried to welcome me de Madonna-

Han sido las palabras más breves y aún así las más repetidas (tanto como las barajitas que compramos obsesivamente durante la época de copas y torneos de fútbol). Mi mente quiere completar el álbum pero tu imagen no aparece en ningún sobre.

Irremediable el efecto que el amor (acaso sea eso y no un simple hechizo) ha causado sobre mi pobre mente. Ya no hay espacio para otro; no hay espacio para otra cosa que no sea tu chaqueta de cuero y tus lentes; tu rostro, que al igual que el mío, son confundidos con rostros egipcios; tu sonrisa, esa que es perfecta, y tu modo de caminar.

Te he visto de lejos y de cerca.

Cuando es de cerca, nuestras miradas se cruzan para no pasar sigilosamente sino de manera acérrima sobre los demás. Solos tú y yo. De cerca me gustas más. De cerca puedo casi oír tu voz, perderme en tu risa. De cerca huelo tu perfume, de cerca veo tus pecas, tus lunares y tus manos.

-Suena Young Americans de David Bowie-

De lejos, mi corazón, busca oír ritmos caribeños para acelerarse e imitar su mismo tempo. De lejos, mis ojos son telescopios desesperados por hallar la más perfecta constelación. De lejos, mis mejillas quieren ser fresas para que te deleites. De lejos, mis brazos te quieren cerca.

-Suena No Hay Marcha en Nueva York de Mecano-

Desde adentro, mi mente elucubra momentos de encuentro. Angostos pero latentes pensamientos que desean hacerse realidad. Verte en la biblioteca, en el cafetín o en el banquillo que separa humanidades de ingeniería, cerca de “tu módulo”. Desde adentro, sueño con oírte decir mi nombre y que me busques solo para saludarme.

Desde afuera, nada ocurre. No hay sinapsis entre cuerpo y mente. No hay verbo que valga, no hay complemento directo ni indirecto. Soy el sujeto tácito de la oración dentro del libro que lees, soy la oración que busca ser tu objeto de estudio.

-Suena I Put A Spell on You, Annie Lenox-

Desde afuera mi lenguaje pide ¿qué pide? Desde afuera, quiere decirte al menos un ‘hola’.

Adentro y afuera son antípodas en el círculo de carreras, son controlados por el temible corazón, quién en constante disputa con la razón, no deja que esta conductora inexperta consiga terminar la primera vuelta.

@panparagea