@panparagea ofrece carta a su Romeo ignorado

Cuando se trata de esfuerzos en el nombre del amor, puede ser muy tenue la línea que divide la conquista del aburrimiento. Esa idea queda plasmada en la carta de Grace, estimada y recurrente colaboradora de Cartearte, quien ha decidido hablar sobre la experiencia de ser pretendida por alguien que no le gustaba, cuya identidad queda protegida con la inicial “H”. “Era terrible responderte cuando, por mensaje, decías que querías besarme”, confiesa la también autora del blog rapsodiabizarra.blogspot.com; soltando una metralla de descargas sobre el susodicho, quien exponía un discurso vacío y manifestaba un fetiche con los pies.

La carta es útil para todo caballero que tenga oídos sordos en el amor, para quienes insisten más de la cuenta. A veces las señales son más claras de lo que se cree. Cuando entre dos hay una conexión es evidente, tan evidente que obviar su ausencia es como tapar el sol con un dedo. No nos queda más que agradecer a Grace por este honesto ejercicio epistolar, donde se deja constancia de los amores que nunca fueron y nunca serán. 

A continuación la carta

Carta para ti, Romeo ignorado

Hola, H. te escribo porque el otro día iba trotando y te vi en la parada. Creo que tú también me viste pero, ni modo, ¿Qué podíamos hacer?

Primero que nada, te debo una disculpa. La forma en que “corté” todo tipo de comunicación contigo fue terrible y me avergüenzo de ello. Debes saber, empero, que no fui yo quien la escribió, mi mejor amiga lo hizo por mí  (a su manera) y te la envió sin siquiera consultarme.

H, has sido un verdadero caballero. Pero, yo no era la dama para ti.

Sí, teníamos mucho en común: ambos amamos los 80’s, el teatro, los idiomas y literatura. Pero, ¿acaso eso es suficiente para decir “te quiero”? O peor aún, “te amo”. No sé qué viste en mí. Quizá viste mucho más de lo que yo conozco, no descarto esa posibilidad, pero yo en ti no vi nada.

Siempre quisiste besarme, abrazarme y estar conmigo. Yo también quiero eso, quererme y toda esa psicología del amor propio. Era terrible responderte cuando, por mensaje, decías que querías besarme.

Estimado, no creas que el amor es correspondido siempre, pienso que no existe el equilibrio… alguien sufrirá más que otro, alguien llorará más y alguien se culpará más. Podría decir el lugar común “no eres tú, soy yo” pero es mentira, cariño. Sí eras tú.

Salimos unas cuantas veces… en mi afán de ser correcta, pretendí escucharte con atención (aun cuando lo que decías no tenía sentido), tus conversaciones sin fondo, tu mal gusto, hasta aguanté tus horrendos masajes, y tu fetiche por los pies pero, ¿sabes algo? Me gustaría saber qué cediste tú por mí. No es que sea perfecta, jamás. Pero, me lo hiciste creer por un buen tiempo.

¿Qué no te gustaba de mí? Olvídalo, sí podría decirte qué era lo que no te gustaba. A diferencia de ti, yo soy observadora y adoro escuchar y estudiar a la gente. Pero, eso de nada sirve ahora porque ya (digo yo) no estoy en tu mente.

Olvídame que yo lo hice hace rato, te escribí por mera casualidad y dudo mucho que lo leas.

PD: quizá sí me viste, pero tus ojos bizcos no me dejaron verlo con claridad.

@panparagea

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