(II parte) El final del viaje

Si bien la relación comenzó a distancia, su desarrollo implicó que Andrea Sañudo Taborda se mudara de ciudad para estar con su “querido señor”, a quien en la segunda carta llama por su nombre: Diego. El tono discursivo acá es más directo, con el desencajo de la separación en medio de una escritura que parece castigar a quien escribe, en medio de verdades y la vulnerabilidad de querer a ultranza. Aparece la auto revisión, el inventario y la admiración, en medio de una densa tristeza que contagia al sentirse tan sincera. 

A continuación la carta:

Querido Diego, “dador del color”:

Escribo esta carta, a riesgo de morir de rabia por no recibir una respuesta, pero tenía la necesidad de escribir sobre vos y sobre mí… sobre el cielo, sobre tanta cosa triste que he leído estos días… no sé pero quería escribirte. 

Conversando con F me dijo: “no puedes dejar que el miedo te convierta en una imbécil” y lo decía porque siempre le apunto a lo fácil. Pero vos, vos representás salir de mi zona de confort y eso para mí es un reto que emocionalmente no creo que pueda asumir, especialmente porque vamos a fallar y habrán corazones rotos, lágrimas y recolecciones de letras para componer corazones.

De F me gusta –y la razón que me hacía amarlo- era que veía a través de mí: no veía un cuerpo sino un alma llena de complejidades y de rotos, de ausencias y de silencios ensordecedores y aun así decidió amarme y yo en realidad pensé que siempre iba a querer eso, alguien que no me viera y me amara, en silencio, en calma y sin turbaciones, alguien de diálogos extensos con emociones claras y sin sobresaltos que sobrepasen dos o tres lágrimas, alguien que es igual a mí…

Con vos, no me pasa eso. Vos sos todo menos alguien sin sobresaltos, vos hablas de tus emociones complejizando todo, escucharte es como escuchar a Dvorjak, leerte es como renovar la fe en que la escritura honesta es todo lo que necesita el mundo y escucharte es simplemente llenarme el corazón de carcajadas –no sonrisas, carcajadas- de esas que sólo me sacan los niños.

Pero vos me das miedo, me das terror.

Y siempre que pienso en por qué me da tanto temor es que creo que vos a diferencia de muchos hombres has hecho algo que no consideraba posible y era verme –verme sin verme, lo que es aún más desconcertante-. Haz logrado acercarte a mí más que muchos y pelar capitas más cercanas a mí corazón cada vez más y eso me descompone, me descompone un poco sentirme tan vulnerable.

De vos amo además de la sonoridad de tu voz, que eres un ser de fe. Yo hace mucho no conocía a alguien tan optimista, tan esperanzado en la capacidad del amor para lograr transformaciones, en las personas y en la vida.

Recuerdo  mucho que cuando te conocí nunca imaginé que iba a sentir tantas cosas por vos, nunca pensé que me iban a dar ganas de irme para una ciudad a construir algo con alguien que no conocía, nunca pensé tampoco que iba a enamorarme en dos meses de alguien tan diferente a mí…

Diego, estoy sola, escribía Frida en su diario.

Diego, estoy sola te digo hoy. Estoy sola sin ti.

Ps. Estoy tan ocupada no siendo “etérea” que en realidad no es que sea inalcanzable es que simplemente me encargo de alejar a todo aquel que quiere tenerme a su lado y abrazarme.

(Hace mucho no escribía algo que me doliera tanto)

 A.

Para conocer más de la autora: diariodeunacaminata.tumblr.com/

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s