El “crush” que @panparagea vive como un cortometraje

Tributo a la combustión espontánea de sentimientos, a la admiración que trasciende la razón, a la fijación y al secuestro de los pensamientos. Con gusto compartimos la carta de Grace, escritora del blog rapsodiabizarra.blogspot.com  y amiga colaboradora de Cartearte, quien dedica cautivadoras líneas al chico que resume en una palabra como su “crush” (enamoramiento repentino o flechazo), alguien que despierta tal atracción que le hace sentir la realidad en cámara lenta, como si esos breves instantes de cruzarse se registraran en un cortometraje de la memoria. Lo ha visto muchas veces y solo conversaron una vez, razón por la cual ella apuesta a la idea de ser víctima del amor o de un hechizo. “De cerca me gustas más. De cerca puedo casi oír tu voz, perderme en tu risa. De cerca huelo tu perfume, de cerca veo tus pecas, tus lunares y tus manos…”. Interesante relato con aire de crónica nos entrega la autora, en un contexto universitario y con soundtrack incluido para armonizar la narrativa. Felicidades a Grace que puede sentir algo así y escribirlo, una embriaguez sin alcohol, un derroche de locura al portador, algo que no pasa todos los días.

A continuación la carta:

Hola, extraño.

Te vi, hablamos, y ahí supe que eras perfecto para mí.

-Suena Loved tried to welcome me de Madonna-

Han sido las palabras más breves y aún así las más repetidas (tanto como las barajitas que compramos obsesivamente durante la época de copas y torneos de fútbol). Mi mente quiere completar el álbum pero tu imagen no aparece en ningún sobre.

Irremediable el efecto que el amor (acaso sea eso y no un simple hechizo) ha causado sobre mi pobre mente. Ya no hay espacio para otro; no hay espacio para otra cosa que no sea tu chaqueta de cuero y tus lentes; tu rostro, que al igual que el mío, son confundidos con rostros egipcios; tu sonrisa, esa que es perfecta, y tu modo de caminar.

Te he visto de lejos y de cerca.

Cuando es de cerca, nuestras miradas se cruzan para no pasar sigilosamente sino de manera acérrima sobre los demás. Solos tú y yo. De cerca me gustas más. De cerca puedo casi oír tu voz, perderme en tu risa. De cerca huelo tu perfume, de cerca veo tus pecas, tus lunares y tus manos.

-Suena Young Americans de David Bowie-

De lejos, mi corazón, busca oír ritmos caribeños para acelerarse e imitar su mismo tempo. De lejos, mis ojos son telescopios desesperados por hallar la más perfecta constelación. De lejos, mis mejillas quieren ser fresas para que te deleites. De lejos, mis brazos te quieren cerca.

-Suena No Hay Marcha en Nueva York de Mecano-

Desde adentro, mi mente elucubra momentos de encuentro. Angostos pero latentes pensamientos que desean hacerse realidad. Verte en la biblioteca, en el cafetín o en el banquillo que separa humanidades de ingeniería, cerca de “tu módulo”. Desde adentro, sueño con oírte decir mi nombre y que me busques solo para saludarme.

Desde afuera, nada ocurre. No hay sinapsis entre cuerpo y mente. No hay verbo que valga, no hay complemento directo ni indirecto. Soy el sujeto tácito de la oración dentro del libro que lees, soy la oración que busca ser tu objeto de estudio.

-Suena I Put A Spell on You, Annie Lenox-

Desde afuera mi lenguaje pide ¿qué pide? Desde afuera, quiere decirte al menos un ‘hola’.

Adentro y afuera son antípodas en el círculo de carreras, son controlados por el temible corazón, quién en constante disputa con la razón, no deja que esta conductora inexperta consiga terminar la primera vuelta.

@panparagea

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