Confesión para una mujer de ojos café

Compartimos la última carta que escribimos en Cartearte, solicitada por un joven de Ecuador que quiso confesar su admiración y cambiar el estatus de relación que tiene con una amiga, para llevarlo a otro plano, salir con más frecuencia y ver qué pasa. Con detenimiento nos confió su historia que se fundamenta en la admiración y en el temor de lo que pudiera implicar decir la verdad, a lo que se suma que la chica está siendo pretendida por otro sujeto. La historia, que puede ser tema común en la vida de muchos, nos recuerda a la canción ‘Agua’ del grupo español Jarabe de Palo, incluida en su placa ‘Depende’ de 1998. “Cómo quieres ser mi amiga, cuando esta carta recibas… Un mensaje hay entre líneas: ¿Cómo quieres ser mi amiga?”. No nos queda más que desearle la mejor de las suertes a nuestro estimado carteador.

A continuación la carta:

16 de enero de 2015

Para una mujer de ojos café

¿Has pensado alguna vez en qué es una experiencia de vida? De un tiempo para acá imagino que es una vivencia que atrapa tus pensamientos por no saber cómo actuar y que, al final, te dejará una lección que no olvidarás, para bien o para mal. Algo así me pasa en este momento, que de un rato para acá he vivido con más afán, al reflexionar en torno al tiempo y la importancia de saberlo aprovechar.

Pasamos parte de nuestras vidas pidiendo por la persona indicada, como si Dios nos la fuese a presentar de un día para el otro. La realidad es que Dios pone personas en nuestro camino con la intención de conocerlas y si es de su agrado y voluntad, dará su bendición. Aun Dios en su infinito amor es tan caballero que no manda en el corazón de nadie sin permiso, por eso es nuestro deber arriesgar los sentimientos.

He querido hablar contigo en persona, pero mejor se me hizo escribir lo que pienso, que para ti pudiera ser algo que he insinuado; aunque esta vez quiero que sea distinto, más explícito y notorio. Sé muy bien que mis letras pueden resultar inapropiadas, ya que actualmente te permites conocer a un hombre en el plano sentimental. En mi defensa diré que solo vengo a decirte mi verdad, hoy convertida en una necesidad con espíritu liberador, pues lo que callo se queda en mi pecho como si estuviera aguantando la respiración.

¡Me gustas! Sí, me gustas y lo digo con sinceridad, también con el respeto que una mujer hecha y derecha merece, porque la admiración que siento por ti es inmensa. Son casi cinco años conociéndote, viviendo algo que se fue transformando, hasta despertar un día con la bonita novedad de que te convertías en prioridad para mí. De pronto comencé a pedir a Dios por ti, para que te fuese bien, asumiendo la oración como la mejor manera de cuidarte, ya que está lejos.

Me gusta saber de ti, escribirte, ser testigo de tu alegría, tristeza, de tus dolores de cabeza y antojos por un helado de chocolate. Entre mis sinceras satisfacciones está dedicarte atenciones, cargar un paraguas y convertirlo en parasol por tu comodidad, también tener protector solar por si hace falta y llevarte a conocer cualquier lugar, como el día que te llevé al mar.

Admiro lo seria, responsable y directa que eres, tu manera de creer en Dios y honrar a tu padre y madre. También es un hecho que te veo muy bonita, que me parece lindo tu cabello largo y preciosos tus ojos café, café que desde hace mucho me quita el sueño y lo sabes (eso sí te lo he dicho). Incluso me encanta tu manera de no deslumbrarte ante nada de lo que te digo, como si ningún halago fuese suficiente, pero halagos es lo que me sobra para ti.

No ha sido fácil decir esto, lidiar con la ansiedad, ni asumir mi cobardía que deriva en silencio, mi dificultad por decir lo que siento. Sin embargo esta vez me armo de valor, dejando muy en claro que no quiero irrespetar el momento que vives, ni a la persona que te permites  conocer. Imagino que esta experiencia de vida me dejará como enseñanza que no se debe callar cuando se vive un querer, que las indirectas no son suficientes, que hay que buscar lo que se quiere con franqueza y convicción.

Si estuvieses dispuesta a intentar algo conmigo, a conocerme más, yo encantado dedicaría más tiempo a nosotros. Hoy por hoy lo que más quisiera es tenerte con más frecuencia en mi vida.

Con esta carta me permito hacer una apuesta, intentar un cambio de rumbo sobre nuestra manera de relacionarnos. No te estoy pidiendo en este momento seas algo más en mi vida, solo que lo pienses. He ahí esta experiencia de vida, que a partir de este momento dependerá de lo que sientas y no de mi silencio…

PD: Quizá después de esto termines de entender por qué no me gusta cuando me dices que me quieres como un hermano.

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