Un ave que aprendió a volar

Valiéndose de una alegoría de la naturaleza, de un ave que aprende a volar, esta carteadora parece claudicar ante un amor desgastado en la distancia e invita a pasar página a su destinatario. Las líneas funcionan como inventario, como revisión y reconocimiento de errores, también como una aleccionadora seguidilla de ideas para valorar la vida, el aquí y el ahora. “Disfruta la sencillez de un atardecer, de una buena taza de café, del olor de la tierra mojada por la lluvia, del calor de tus seres queridos…”, expresa Janeth Castillo, autora de la carta y lectora de Cartearte, ahora en condición de colaboradora. En su esfuerzo invita al destinatario a que piense en incentivos para vivir, incluso le invita a buscar una nueva pareja, porque ella alzó vuelo hace algún tiempo y él, hasta el momento, no insinúa abrir sus alas.

A continuación la carta:

Muchas veces nos frenamos en dar pasos significativos en nuestra vida. Quizá existan muchas razones, entre éstas miedo a lo desconocido, al qué dirán y luego pensar… Quizá no hicimos todo lo posible por llegar a ese sueño y bajamos los brazos y nos sentimos mal y nos aislamos. Construimos muros inmensos, subimos a lo alto de la torre de marfil del castillo mirando desde arriba, intentando que no nos duela y hasta darnos por vencidos. La vida a veces te regala experiencias, muchas te van a gustar, otras no tanto…

Hoy es un buen día para empezar, para decidirte a ser simplemente feliz. Disfruta la sencillez de un atardecer, de una buena taza de café, del olor de la tierra mojada por la lluvia, del calor de tus seres queridos, del recordar los que ya no están, te acompañan desde otro sitio, disfrútalos, fortalece tu alma y corazón. Ante las adversidades abre las alas.

¿Qué esperas? Empieza a volar Ya, desde este momento, en busca de tus sueños, en busca de tu mejor presente  y anhelos, que llevas dentro de tu corazón. ¿Qué te detiene? ¿Cuántas veces quisiste intentarlo de nuevo? ¿Cuántas veces deseaste algo que no puedo ser? O tener alguien a tu lado que por razones que no comprendes no está, que hubo baches en el camino… ¿Acaso no te han hecho más sabio?, que ya no eres tan joven para empezar un nuevo sueño. ¿Y qué? Si te han lastimado, atrévete a confiar de nuevo. ¡Arriésgate! Busca dentro de ti las claves de la oportunidad que esperas, solo tú puedes hacerlo.

Luego disfruta las mañanas, haz uso de la alegría y la esperanza diariamente, date esa nueva oportunidad que inicia con el día. Piensa en la el mar cada día, mueve sus olas en el Sol, no deja de brillar… En el atardecer pinta hermoso crepúsculo para despedirse de ti.

La felicidad son pedacitos brindados por la vida. Está en cada uno apreciarlos, ser más detallistas a pesar de nuestras quejas diarias, de nuestras adicciones a las redes sociales más que a las personas. Así que aprendí a volar, aunque a veces me lastime las alas y tarden en sanar, pero no dejaré nunca de volar, ¿y tú?

P.D: El tipo de vuelo depende del ave, no todas son iguales, pero lo cierto es que siguen unos patrones determinados para ganarle la batalla a la gravedad y poder volar.

Ave aprendiz.

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