La carta gráfica de una mujer que no sabía escribir

Siempre que hay amor hay maneras, pese a querer hacer una carta sin saber escribir. Con esa premisa fue elaborada esta misiva gráfica que data de 1973 y cuya autoría es de una mujer de nacionalidad italiana cuyo marido se encontraba en condición de migrante en Alemania. El portal chileno www.t13.cl/ compartió esta nota bajo el titulo Cómo una mujer analfabeta escribía cartas de amor a su esposo inmigrante en 1973 , ampliando que la enamorada “al no poder hilar oraciones, se rehusó a pedir la ayuda de un escribano,  dado que deseaba guardar la intimidad de sus mensajes”. El escritor italiano Gesualdo Bufalino encontró la carta y la plasmó por escrito para el libro denominado La Luce e il Lutto (La luz y el duelo). Tras hablar de la cotidianidad, de sus hijos y oficio, el amor y compromiso de ella es refrendado con notoria sensibilidad. Esta carta es una genialidad de la inventiva en nombre del amor.

A continuación compartimos la carta gráfica y escrita.

carta ilustrada para esposo inmigrante

“Mi querido amor, mi corazón se atormenta por tu distancia, por lo que estrecho mis brazos hacia ti, juntos, con nuestros niños. Todos estamos con buena salud, yo y los dos más mayores; no tan bien, aunque no seriamente, el más pequeño. La carta anterior que te envié no recibió respuesta, y estoy muy triste por eso. Tu madre, golpeada por la enfermedad, está en el hospital, donde voy a visitarla. No te preocupes que voy no con las manos vacías; o a solas, inventando chismes: nuestro hijo del medio viene conmigo; mientras el mayor cuida del pequeño. 

Me aseguro que nuestro pequeño campo esté arado y sembrado. A los dos trabajadores, les pago 150.000 liras. Las elecciones del pueblo se están llevando a cabo. Voté por la Democracia Cristiana, como sugirió nuestra parroquia. Para la hoz y el martillo (los comunistas), la derrota ha sido enorme: es como si hubiesen muerto y puestos en un ataúd.

Pero ganen unos u otros, todo es lo mismo. Nada cambia para nosotros, la gente pobre: cavamos ayer, y seguiremos cavando mañana. Hubo muchas aceitunas este año, de nuestro olivo. El hombre y dos jóvenes que contraté, uno para tumbarlas al suelo y los otros dos para recogerlas, me cuestan 27.000 liras. Gasté 12.000 liras para una prensa de olivos. Obtengo suficiente aceite para llenar una jarra completa, y una más pequeña. Puedo venderlas a precio corriente, que es 1.300 liras por litro.

Mi lejano amor, mi corazón te piensa. Ahora, especialmente que la navidad está cerca, desearía que estuvieras aquí conmigo, corazón con corazón. Un abrazo, ojalá, para mí y para nuestros tres pequeños hijos. Adiós, querido amor, mi corazón es tuyo y soy fiel a ti, unida a ti, como nuestros anillos a nosotros.

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