Enviar antes de que la marea suba

Desde Cartearte nos satisface compartir cartas de amor en cualquiera de sus formas y establecer contacto con quienes sienten tanta pasión por las letras como nosotros. En este andar conocimos a Grace (), una blogera de espíritu libre y pluma suelta con la que practicamos un gustoso hábito de lectura, admiración e interacción. Ella lleva las riendas del blog rapsodiabizarra.blogspot.com y hace algunas semanas le pedimos un texto para Cartearte. Ella nos ha complacido con una carta y nos ha encantado, con un producto de su imaginario en torno a la relación de sus abuelos franceses. El señor pasaba mucho tiempo en alta mar, cumpliendo roles de capitán; y la señora lo echaba de menos en tierra firme, cuidando a sus hijas y lidiando con una enfermedad. Ya Grace había hecho un adelanto de la historia en La persecución marítima y para esta oportunidad ahondó en esos pensamientos intensos que derivan de la ausencia y que se matizan con malas noticias: “…La tierra es mi prisión, la tuya las olas y la sal…”.

Para leer la carta en el blog de origen hacer clic aquí.

A continuación el texto:

Amado mío.

El tiempo es un compromiso, un pacto con la vida para medir los instantes, los futuros recuerdos. Tú y yo lo sabemos muy bien, ha sido amargo este último trago pero valdrá la pena.

Te extraño. Voy a veces al mar para imaginar cómo será tu llegada, veo velas y buques enormes,  pero ninguno te trae a bordo, ninguno está bajo tu cuidado. Todavía la marea sigue baja, sé que esperas que suba para volver.

¿Las niñas? Pues muy bien, la mayor ya terminó su primer año de bachillerato y las otras dos también su preescolar. Dicen que esperan a su papá con emoción y le tienen preparada una sorpresa. Piden, además, que les traigas algún recuerdo del viaje.

Las noches son silentes y las estrellas se desvanecen más rápido que antes. La tierra es mi prisión, la tuya las olas y la sal. Cuando al inmaculado cielo del sur veas, busca la estrella más brillante e imagina que soy yo acompañándote; yo veo el sol y te imagino junto a mí.

El coraje no es virtud sin anhelo. Sigo bajo el cuidado de los doctores pero no esperan que mejore… Lamento decírtelo de esta manera, pero es la única vía de comunicación: uno de ellos estima que solo me queda 1 año -acaso es mucho tiempo- y los otros piden enviarme a Marsella dónde ya otros enfermos han salido victoriosos de la lucha… Por eso mismo espero que regreses para partir a Francia lo más rápido posible, no quiero dejar a mis niñas o a ti tan pronto. Pareciera que mi enfermedad empeora a medida que pasan los días sin tus abrazos y tus besos.

Las orquídeas que me regalaste estando en botón, ya se van tornando marrón, pero aún así no dejan de ser bellas, espero que cuando vuelvas todavía pienses en mí como antes…

Lamento el giro tan vodevil que ha tomado esta carta. Quizá llegue a tus manos, quizá se pierda entre tantas otras cartas de mujeres cuyos maridos están en la guerra o en el mar…

Te amo, te amo hasta donde el cielo se pierde con el mar. Espero por ti, espero por nosotros. Vuelve pronto que te necesito…

PD: la vie est très triste sans votre bisous, sans ton courage que me donnes. T’aime plus que la lune à le soleil, la lune qui voudrais être comme lui.

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