‘Respetado Señor Amor’, por Joale Aristimuño

La redacción de una carta de amor tiene su encanto… Y la redacción de una carta al amor, por la inventiva implícita de humanizar a dicho sentimiento, transmite la sensación de haber encontrado una sensible rareza. En Cartearte nos reconocemos como ventana de quien se entusiasma por decodificar sus sentimientos en letras, adoptando en nuestro ámbito el rol colaborador. Para esta publicación compartimos un texto de Joale Aristimuño, quien decidió escribirle al sentimiento que es motor de grandes luchas (tangibles y utópicas), en una carta titulada ‘Respetado Señor Amor’. Las líneas de Aristimuño, quien anteriormente nos compartió ‘Crónica de un unfollow’,  proponen un ejercicio introspectivo, sobre lo que genera el amor, también sus sentimientos antagónicos, la expectativa que colma su ausencia y la necesidad de creer en su existencia. Él se pasea por el amor de pareja y avanza hasta hablar del intercambio humano en general. Invitamos a leer su carta y si quieren más, también su blog: http://www.joalearistimuno.com/

Su Despacho.-

Y no porque lo extrañe, sino porque tiene tiempo sin visitar. Ya decía otras de las publicaciones de Instagram, entre palabras, que “extrañar” no sólo significa “querer tenerte cerca” y no porque lo quiera lejos, sino porque lo respeto. Incluso luego de creer haberlo conocido lo suficiente, pero vaya que uno no termina de conocerlo.

Reciba un cordial saludo, de este que ya usted conoce (o por lo menos eso cree) por los tropezones anteriores. La verdad nunca habíamos tenido una conversación usted y yo, pues usted era el canal, el medio y el transporte para llegar a otra cosa, digo “cosa”, para resumir y apretujar grandes experiencias en una sola palabra (Familia, trabajos, novias, hobbies), a usted lo había utilizado para ello, hoy utilizo sólo mis palabras para llegar a usted; no más para saludarlo, y para recordarle que el mundo clama por su pronunciamiento ante los días expectantes y los deseos superfluos pero contundentes de los que una vez lo conocieron, le agarraron el gusto y usted se dio a la fuga dejando una suerte de “suplente” que lo que hizo fue malponerlo, le hablo de su amigo antónimo, el odio.

Hoy que recordé cuando yo lo usaba en mis cartas pero a otras destinatarias, hace unos años ya, y que me provocó retomar esto de las correspondencias, recordé también que no había a quien enviarla, es por eso que entre reflexiones me di cuenta que entre usted, respetado Señor Amor, y yo, no hubo una conversación previa, antes de conocer su actitud de malcriado cuando algo no le parecía. ¡Qué de mala educación, “Señor” Amor! pero en fin, hablemos de lo que necesitamos de usted, y no de lo que pueda necesitar(lo) yo.

Veo con preocupación, que sus “amiguitos” la avaricia, la prepotencia, el odio y el resentimiento han querido imponerse en su ausencia, la verdad es que usted y yo – y unos cuantos más – conocemos su poder, es por eso que en nombre de los que desconozco y de los que lo extrañan en demasía, le pido, haga usted pronunciamiento, ¡al menos diga que aun existe!

Es verdad, aunque hayamos despotricado de usted en algún momento, lo necesitamos para que haga funcionar el mundo, y esta vida que ha probado la agonía y que se niega a morir o a seguir viviendo sin usted. Si esta carta se filtra, no es que “este muchacho necesita amor” con la ironía de por medio, son ellos, los que le aclaman y se esconden detrás de excusas para no reconocerlo.

También es verdad, soy yo el que desea darle otra oportunidad, a usted, respetado Señor Amor, esperando que esta vez nos la podamos llevar bien, y que dure y perdure nuestra relación de tres (Usted,________ y yo), le escribo a usted, a ver si ahuyenta a los amiguitos que le comenté en líneas pasadas, y trae consigo entonces a sus hermanos, la pasión, el placer, el compartir y la vida. ¡Bienvenidos sean todos a nuestra forma de vivir!

Señor Amor, sírvase y siéntase como en su casa, el mundo, el país y yo, volvemos a confiar que con usted al frente, la tolerancia entre hermanos, la calidad de las decisiones, la actitud del tiempo, la sonrisa del triunfo, entre otras cosas, traerán consigo personalidades dignas de admirar y amar; Señor Amor, si no es de su interés comunicarse a través de cartas, exprésese, pues si no aparece, no habrá tiempo que perder, para acabar con las guerras ideológicas, políticas y sentimentales, tendremos que hacerlo, ¿Se deja?.

Con respeto, atentamente.

Joale Aristimuño.

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