Crónica de un unfollow

Motivados nos sentimos en Cartearte con esta publicación, porque contiene las líneas de un seguidor que se ha envalentonado para compartir  la curiosa relación que llevaba con una dama por Twitter. La intensidad se hace presente en el intercambio de ellos dos, practicando al comienzo la contemplación gustosa de perfiles. Luego se fueron distanciando, hasta caer en el unfollow, puede que también en el bloqueo y no se sabe si el olvido.

La cantidad de seguidores no ha sido tan importante en la vida, desde que llegó la incertidumbre por desconocer si aún apareces en mi lista de followers. El número de ellos, multiplicado por miles, cuenta las veces que reviso tu perfil para cerciorarme de que aún dice “Te Sigue”.

Ha pasado tiempo. Quizá lo único que quede en mi vida, de la tuya, sea un insignificante número que refleja que aún –así sea por casualidad– lees las tonterías que te acostumbraste a ver en mi perfil, desde que nos conocimos, ya que nos desconocemos fuera de esta relación de “Ambos se siguen”.

Y no es que esté aferrado a la idea de que me sigues. Bien decía mi abuela: “se sigue solo a Dios…”. Total que la frase esa de “… aun nos seguimos” suena tan descabellada y acosadora como las veces que nos revisamos los perfiles para chequear lo último que hemos publicado, que al fin y al cabo ya no importa, ya no duele, ni molesta. Es sólo el respeto a la cortesía de tenernos ahí, porque “somos maduros y entendemos que porque nos sigamos por aquí, no significa que me interese tu vida, siguiendo a otros, aquí y en la calle”.

¡El día llegó! Estorbas, estorba tu perfil en mi TimeLine… de Twitter y de la vida y no porque te odie, es porque no deseo conocer a tus nuevos seguidos, no interesa saber si al último que le diste follow será al que dentro de unos meses tendrás que dejar de seguir y seas tú quien escriba estas líneas. Así como El Gabo, ‘Crónica de una muerte anunciada’, sabías que el unfollow era seguro, en algún momento de la historia del pajarito azul. Pero gané –supongo– porque el puntero de mi mouse llegó primero al botón que cambia de azul a rojo, anunciando que al bajar el dedo dejaba de seguir a dicha personalidad.

La aplicación que descargué, pensando en tu unfollow, al fin sirvió de algo, otro momento llegó. Y fuiste tú a revisar mi perfil, a revisar si el texto resaltado en gris con el “Te Sigue” fugaz aún aparecía, confundida porque tu seguridad de mi estancia en tu lista de seguidores se fue al piso, así como el “no lo creo capaz de irse”. ¡Tranquila, puedes pasar con confianza! Haz lo mismo, repite lo mismo que yo y vete, adelante.

¿A quién engañamos si unfollow no es unfollow si no hay bloqueo? Ahora dizque “somos libres”, porque no aparecemos en nuestras listas de seguidos y seguidores, pero atenderás al llamado de tu curiosidad por saber ahora si te bloqueo o no. ¡Puedes estar tranquila, da el primer paso… digo, el segundo! Aún guardo la vieja aplicación que me alerta de tus pasos o de los que me bloquean. Supongo que al sonar la notificación nos saludaremos en forma de “TuNombre te ha bloqueado en Twitter”… y así nos diremos adiós.

Anuncios

4 comentarios en “Crónica de un unfollow

  1. José Daniel Silva dijo:

    Leo esta historia y solo llega a mi cabeza un: “Tranquilo, suele suceder(me)” que, sinceramente, me irrita un poco a pesar de mi intensidad. Es así, la vida es tal cual como una relación en Twitter y eso, el unfollow, tarde o temprano llega. Para bien o para mal, pero siempre llega en esos casos.

    En fin, excelente texto. Seguiré pendiente de leer todos los demás. ¡Saludos!

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s